Formato abierto, QIF (Quality Information Framework) ofrece a las empresas que lo utilizan un medio sólido, fluido y fiable de hacer circular sus datos a lo largo del ciclo de vida de sus productos. Pero, ¿qué es QIF y cuáles son sus ventajas?
El formato QIF es una norma abierta basada en XML que, al no estar cifrada, puede ser leída por un ser humano o en cualquier soporte digital. Esto significa que se puede intercambiar información entre todos los implicados en el ciclo de vida del producto. Permite una interoperabilidad real entre los distintos programas informáticos y actores del control de calidad.
Un formato ideal para una colaboración completa
Gracias al formato QIF, no importa con quién trates ni qué plataforma de software utilicen: todos los equipos pueden trabajar juntos en el mismo documento, utilizando el mismo lenguaje, lo que reduce considerablemente la duplicación y el riesgo de error al transmitir datos.
Esto es una verdadera ventaja cuando el control de calidad implica trabajar con distintos equipos, cada uno con su propio software y proceso de control: ahora basta con enviar este sencillo archivo QIF para que cualquiera, en cualquier parte del mundo, pueda abrirlo, trabajar directamente en él y enviárselo a su vecino sin tener que convertirlo y arriesgarse a perder datos. Por tanto, es un formato muy interesante para colaborar con multitud de actores a lo largo del proceso de control de calidad.

Un formato que rastrea los datos de forma segura y fiable
Gracias a su interoperabilidad, el formato QIF te permite mantener un registro completo y claro de tus datos desde el momento en que se crearon. Es más, muchos paquetes de software de metrología, como Metrolog X4, ya te permiten convertir un archivo al formato QIF, sin perder información en el proceso, y exportar tus mediciones directamente al mismo formato, para tener un registro claro y preciso de tus datos.
Un formato abierto a otros controles de gestión
El principal inconveniente del formato QIF procede de su mayor ventaja: su formato abierto, que puede leerse en cualquier soporte, lo hace inevitablemente más vulnerable a las violaciones de la confidencialidad. De ahí la idea de utilizar, como complemento, una plataforma segura de gestión de datos a la que puedan acceder todas las personas implicadas en tu proceso de medición, para abrir y modificar los archivos QIF.
La sencillez del formato QIF lo convierte en un aliado ideal para cualquier proceso de medición en el que participen varios actores. Es especialmente pertinente para las empresas que necesitan interactuar sin fisuras con agentes externos, y que desean limitar sus márgenes de error y retraso en sus intercambios de datos.
Ofrece un lenguaje común y normalizado, refuerza la trazabilidad en el seguimiento de las mediciones y es un pilar esencial de la continuidad digital.